Haciendo las maletas
Pues sí, se ha terminado, ya me vuelvo a casa. A mi tan añorada casa… Nadie sabe lo que la he echado de menos, aunque sé que en cuanto llegue me va a tocar terminar de recoger la mudanza.
Las maletas ya están más o menos listas y sólo queda esperar que una bolsa/bolso gigante donde pretendo llevar mi mini portátil cuele como mi bolso personal, en ése caso todos los recuerdos que me llevo de Londres estarán a salvo.
¿Morriña por irme de esta ciudad? Ninguna, y si algo voy a echar de menos no van a ser los madrugones, los empujones en el transporte y los arcenes de m*****a que hay que cuando llueve hace que los camiones me dejen empapada, tampoco creo que eche de menos a mis vecinos de mi casa, pues son tan insociables que de todos los que han pasado por aquí, sólo se han despedido 2. Lo que echaré de menos será el hecho de no tener mas responsabilidad que aprobar el CPE, salir a cualquier hora, mi skypephone (¿qué hubiera sido de mi sin él?), y sobre todo las pocas pero buenas amigas que he hecho en esta etapa.
Los que me conocéis, sabéis que no soy dada a dar confianza, que voy un poco a mi rollo y me cuesta bastante sentirme integrada (soy lo más parecido a la función exponente–> chiste malo, lo sé)… pero en este camino que emprendí hace un par de meses tuve la suerte de tropezar con compañeras de clase que supieron hacer que me sintiera casi en casa, por lo menos el rato que pasábamos en las clases, aunque no nos gustase el profe, le sacábamos el lado positivo, también las comidas fuera de la escuela: descubrimos un montón de sitios en donde comer y charlar, mientras nos tomábamos un café. Por lo menos estuvimos acompañadas y nos tuvimos unas a otras para pasar las tardes juntas.
El balance final del trimestre londinense queda en un equilibrio, porque aunque ha habido muchos días en los que sencillamente hubiera tirado la toalla y me hubiera vuelto a casa en el primer vuelo, aprendí a sobrellevar esos malos momentos y a demostrarme a mi misma que puedo pasar sola un tiempo.
El pánico que tenía a que estar fuera tanto tiempo tiraría por la borda los 7 años de relación ya es un fantasma que sé que no es verdad y a la vez también sé que este tiempo me ha servido para comprender que nuestro amor no se separa con kilómetros….
Por todo ésto, os digo, os he echado de menos, pero dentro 41 horas volveré a estar un poquito más cerca, y en casa…
¿Pero qué haces escribiendo a esas horas?
1.- no era capaz de dormir
2.- no tenía a nadie a quién petardear a esas horas, además el tuenti no tenía actividad…