Morriña de la Tierra
Llevo un par de días con una morriña, que no hay quién me la cure.
He hablado en dos días con tres amigas de la infancia, que aunque cada una ha tenido sus épocas más o menos locas, al final cada una va asentando su vida.
El año que viene ya tengo una nueva multa, se casa una amiga, se casa Blanca, después de 5 años de noviazgo se casa. Anoche hablando con ella la imagen que me venía a la mente era cuando éramos pequeñas y yo soñaba con príncipes azules y algún día casarme y esas cosas y ella siempre tan revolucionaria. Siempre repetía lo mismo que quería vivir en un chalet con un grupo de amigas y tener perros. Es inreíble lo que llegamos a cambiar las personas.
Carmen siempre fue un poco por delante en todos los aspectos, mientras las demás jugábamos con Barbies y Kens, ella ya tenía un Ken de verdad con el que jugar. Al final yo creo que ha sido de las más fieles a la amistad. Siempre ha sido honesta y fiel a sus amigas, entre las cuales me siento orgullosa de encontrarme, pues después de 24 años de amistad todavía somos capaces de recordar viejos tiempos y yo no encouentro ni una sola mella en nuestra amistad.
Elena, pfff mi Eleniña, cuántos paseos del colegio a casa y cuantas veces me engañaste para que comiera en tu casa. Llegaste a inventarte de todo para que yo acabara cayendo en subir a tu casa. Y tu familia, siempre lo diré tu padre ha sido una de las personas más bondadosas que yo he podido conocer. Hemos tenido nuestra época distanciadas, pero hay ocasiones en las que … una se une más a la gente.
Echo de menos mi tierra gallega, ojalá pronto vuelva a ir a ella. Con tiempo, para disfrutarla, para recorrer aquellos rincones de los que un día disfruté y espero poder comaprtir en no mucho tiempo.